Los temblores pasan a traves de mi sudor frío, la pequeña me mira asustada y le grito: "¡Tú, no existes!". Ella llora y responde que entiendo por secuencias de 5 segundos y todos me miran y ella solloza oculta en las cortinas, moja sus pies desnudos que asoman por la tela. Su tinta me falla y sigo riendo hasta caer dormido.
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