miércoles, 26 de enero de 2011

Cuando estes lista

El viento no borró el humo de mis pasos ni se llevo las cenizas de mi casa. Estas, aun enrojecidas, yacían en el piso esperando la brisa de tus pasos al entrar a la cocina. Aun esperan, como yo, que tu presencia los disperse, que cojas la escoba y barras su existencia, aun esperan el grito de reprensión.

Esperan tiradas pues ya ha pasado mucho tiempo desde que cerraste esa puerta y yo abrí esa ventana para ver que carro tomabas y grababa las vueltas que daba hasta que desaparecía de mi vista de cuatro ojos. Aun esperan desde el día que el viento dejo de soplar y la ventana permaneció abierta. Esas cenizas aun escuchan el eco de esos pasos de baile que nunca aprendí, de la música que me obligaste a escuchar, de las risas y de los gritos.

Esperan inmóviles mientras yo les hago compañía en su espera. En realidad, ambos esperamos que vuelvas que entres, nos grites, hablemos, riamos, pongamos un disco y bailemos, que nos echemos juntos en la cama, que sufre de soledad, y sepamos que hemos tenido un buen día.

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