jueves, 16 de diciembre de 2010

A pesar de haber tomado la mitad de su bebida ya sentía la resaca. Tal vez era por el ambiente, la música y la voz de opera de la muchacha en el escenario. Tal vez por qué el trago que pidió era solo pisco con colorante y hielo. O tal vez porque para llegar a aquel bar había corrido cerca de 15 cuadras, subido y bajado 7 pisos en menos de 5 minutos y la carencia de sueño por 48 horas.
La chica había dejado de cantar y una saxofonista tenia orgasmos múltiples con un solo de 5 minutos, todos movían el cuerpo al ritmo del saxo. Las notas fluían sin parar mientras sus cachetes se inflaban y desinflaban continuamente.
Echó la cabeza hacia atrás, no sentía mareo, tampoco nauseas, tal vez un poco de dolor de cabeza, pero iba más allá. No estaba borracho, ni mareado, ni picado. Por momentos sentía sus sentidos más "despiertos", pero no de una forma agradable era como si su cerebro intentase captar todo de una sola vez y de forma absoluta (pretensiones del humano por ser dios), atrapando de paso el caos de la realidad sin poder ordenarlo en una secuencia lógica y ficticia de hechos concatenados entre sí.
Pero solo por momentos. Había algo en él, tenía esa sensación que se tiene en la resaca, esa imposibilidad de recordar las cosas que pasaron entre botellas de ron, whisky, cerveza, pisco, vodka, tequila y demás productos etílicos. La sensación de haber hecho algo, tener presente ese algo y no ser capaz de decirlo justamente porque no te acuerdas. Frase que se acerca "sé que algo he hecho". 48 horas despierto y un trago en la hora 48 minuto 30 le hacían olvidar la razón de sus acciones en ese lapso de tiempo.
¿Por qué estaba ahí? ¿Cómo llegó? ¿Cuál era la prisa? mientras corría, subía las escaleras y se desvelaba todo tenia sentido, pero ahora no. Había algo que faltaba ¿cual era la motivación? y otra cosa ¿como carajos había llegado a su cama? bueno, que mierda importa. Me voy a dormir

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