Mis pensamientos pasearon por Marlasca, Constantine, cigarrillos, cáncer, sacrificio, "Ultrabeba" y "Still" en lo que demoraba en terminar un marlboro rojo. Las luces frente a mi eran tan pequeñas como la luz incendiara de la punta de mi cigarro. Pasee la vista buscando la canción perfecta para el momento y pensando que seria propicio traer una silla a la azotea del edificio solo para sentarse y ver a la ciudad y al mar en el fondo. Aquel mar hermoso que nos amenazaba con un maremoto en los días sísmicos.
En el reproductor sonaba la voz histérica de un suicida sobre un tipo metido en una caja en forma de corazón o al menos así me gustaba pensar esa canción. Di una ultima pitada y me asome a esa caída de por lo menos treinta metros. Tentador, pero por el momento lo que caía era aquel cigarrillo moribundo aún encendido. Cuando tocó el piso se deshizo en pequeñas brasas que no inmutaron a los chiquillos que jugaban alrededor prendiendo cohetones, silbadores y todos esos juegos pirotécnicos que estaban prohibidos (al menos por ley). Era un ritual divertido buscar el lugar, poner el coheton, encenderlo, correr a un lugar seguro y taparse los oídos para protegerse de la explosión. El ritual se repetiría hasta que se acabaran los pirotécnicos o alguien saliese herido.
En el reproductor sonaba la voz histérica de un suicida sobre un tipo metido en una caja en forma de corazón o al menos así me gustaba pensar esa canción. Di una ultima pitada y me asome a esa caída de por lo menos treinta metros. Tentador, pero por el momento lo que caía era aquel cigarrillo moribundo aún encendido. Cuando tocó el piso se deshizo en pequeñas brasas que no inmutaron a los chiquillos que jugaban alrededor prendiendo cohetones, silbadores y todos esos juegos pirotécnicos que estaban prohibidos (al menos por ley). Era un ritual divertido buscar el lugar, poner el coheton, encenderlo, correr a un lugar seguro y taparse los oídos para protegerse de la explosión. El ritual se repetiría hasta que se acabaran los pirotécnicos o alguien saliese herido.
Suspiré, los padres debían estar en casa viendo la televisión o haciendo el lonche, completando su día monótono para luego acostarse y empezar de nuevo aquel ciclo infinito de frustración.
Termine de tararear la letra de "Still" y mientras las notas de la guitarra terminaban en mi cabeza, baje a mi casa, mi padre tirado en su cama, mi hermano perdido en algún lugar jugando, mi otro hermano apurándose a tomar un carro rumbo a alguna borrachera y mi madre saliendo a una reunión eclesial, hoy seré yo quien haga el lonche.
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