en colaboración con Artemisa
Cuando terminábamos de reír, de hablar y te marchabas yo te odiaba. Te odiaba tanto... la cólera estremecía mi cuerpo, mis manos se agitaban impotentes en el aire y un grito frustrado se esparcía por mi mente. Odié tener que pretender, no poder decir ''me haces mal, carajo! Tú me haces mal!'' De pronto te veía a lo lejos y en esos besos me parecías tan puta.
Luego me hablabas de nuevo, el odio se desvanecía de golpe. Otra vez reíamos, otra vez te quería y luego te alejabas y yo volvía a odiarte.
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