Hemos de beber su sangre
una vez llegado al lugar,
donde su cadáver no se pudre.
Ahí tendremos que buscar,
entre la humildad de los santos,
el santo grial.
Vamos quedando pocos,
pero nuestra memoria
los mantienen a nuestro lado.
Hemos hecho el pacto
de quien llegue primero
rezará por todos nosotros.
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