Como un enfermo terminal yacía
debajo de la camilla
esperando la venida del celador
quise agazaparme y correr
pero mil ojos me miraban
y mil brazos me arrastraron
los monstruos están ausentes
y me dejan en esta morada,
de donde Dioniso también huyó.
Y ella me mira y me acaricia
me besa lentamente mientras
me ata a la cama
No hay comentarios:
Publicar un comentario