Me masturbe en sus palabras. derrame mi semen en sus manos y labios elocuentes.
Imagine que te frotabas en sus piernas monumentales mientras mi sexo buscaba cobijo entre sus senos, su culo nos recibirá a los dos y sus palabras
hartará nuestros
oídos. Pero sus gemidos, sus gemidos
dirán que
valió la pena aguantar la
exposición y que ese acento vasco es tan fingido como su culo, sus tetas y sus piernas.
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