sábado, 26 de febrero de 2011

Me masturbe en sus palabras. derrame mi semen en sus manos y labios elocuentes. Imagine que te frotabas en sus piernas monumentales mientras mi sexo buscaba cobijo entre sus senos, su culo nos recibirá a los dos y sus palabras hartará nuestros oídos. Pero sus gemidos, sus gemidos dirán que valió la pena aguantar la exposición y que ese acento vasco es tan fingido como su culo, sus tetas y sus piernas.

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